La belleza es algo que se construye a través de muchas cosas. Es un concepto mucho más amplio del que nos podemos imaginar en un primer momento, instante en el que lo que nuestro cerebro piensa es en la belleza física. Pero ser bello o bella es algo que depende de un montón de factores como los que os vamos a describir a continuación:
- La belleza física es un grado, eso no lo podemos negar en ningún momento.
- También nos hace ganar belleza la ropa con la que vestimos y que nos confiere un estilo determinado.
- El cómo olemos también es importante porque puede generar atracción entre todas las personas que se encuentran a nuestro alrededor.
- Cómo somos por dentro, eso que llamamos belleza interior, juega un papel muy importante a la hora de que seamos considerados como bellos o bellas.
- Finalmente, el tipo de complementos que llevamos también tiene mucho que decir en relación a eso.
En los párrafos que os vais a encontrar en este artículo, nos vamos a referir especialmente a la belleza que se deriva del uso de complementos. Y es que una persona puede ser muy guapa desde el punto de vista físico, pero necesita complementos para terminar de darle a entender al mundo que es una belleza absoluta y en todos los sentidos. Hay algunos objetos físicos que nos puedan ayudar a potenciar esa belleza y todos los que forman parte de la familia de la joyería van a ser de especial utilidad para ello. Nadie tiene la menor duda de lo que estamos diciendo y por ese motivo tenemos en alta estima a un mercado como el de la joyería.
Debemos tener bien asumida la importancia que tienen las joyas en España para que el diario El Mundo publicara una noticia en la que se comenta que el español gasta unos 230 euros al mes en viajes y 174 euros en joyería. La noticia también habla de la importancia que ha tenido la llegada del comercio electrónico en lo que tiene que ver con el aumento del gasto en mercados como de los que estamos hablando. A buen seguro, si la venta de joyas solo se realizara a través de un punto de venta físico, no estaríamos hablando de las cifras que hemos comentado.
La industria de las joyas y de lujo es siempre una de las más llamativas que nos podemos encontrar a nivel económico tanto en España como en el resto del mundo. Hemos rescatado un estudio realizado por el portal web Statista en el que se mencionan algunas de las cifras que guardan relación con él. En concreto, se asegura que el valor del mercado mundial de artículos de lujo alcanza los 362.000 millones de euros, una cifra que es absolutamente descomunal. El país que ocupa un mayor mercado en relación a esto es China y el peso que tiene un continente como Europa en un mercado como este es del 28%, una cifra que no está nada mal teniendo en cuenta que en nuestro continente no viven el 28% de las personas que habitan el mundo.
Y todo guarda relación con el concepto de belleza. En el mundo hay diferentes culturas, razas, lenguas y maneras de comprender la realidad. No se nos ocurre una sola de ellas en las que la belleza no tenga relación con objetos como complementos. Por tanto, es lógico que un mercado como el de la joyería tenga un impacto tan grande en la economía no solo de cada país, sino del mundo. Portar una pulsera, un colgante o un reloj puede hacer que se nos vea de otra manera, que nuestro rostro tenga más brillo, que tengamos un status diferente. Y todas estas cosas tienen una influencia bastante grande en si somos concebidos como más bellos o bellas ante la gente.
Además, todo esto que estamos comentando no es algo que pudiéramos catalogar como novedoso. Ya en siglos pasados, determinados artículos como los que hemos mencionado eran considerados elementales para que una persona ascendiese en el escalafón de belleza de su entorno. La Historia está repleta de vivencias e incluso luchas y disputas que tienen que ver con joyas, que al fin y al cabo son complementos a la imagen que una persona ya tenía. La misma historia que narra la película Titanic no se entendería del mismo modo si no hubiera existido el diamante que portaba Rose, ¿verdad? Y ojo, que es una historia basada en hechos reales y que aconteció hace algo más de un siglo.
Es cierto que la llegada de las redes sociales a la realidad en la que nos encontramos ha hecho que este mercado sea más visible para el común de la población. Antes, se tenía la sensación de que un mercado como el de la joyería estaba más reservado a personas que tuvieran un determinado nivel económico, pero ahora la situación ha cambiado porque un montón de negocios que se dedican a esto han descubierto que hay personas de toda clase que desean adquirir complementos con el fin de potenciar su belleza. Porque mejorar nuestro aspecto físico es algo que se pretende con independencia de quiénes seamos y del dinero que tengamos.
La labor de una empresa que se dedique a la comercialización de complementos y artículos de joyería es más heterogénea que nunca principalmente porque el tipo de público es muy variado y puede estar buscando productos de muy distinta índole. Es algo que nos han confirmado en una charla reciente los amigos de Jewels Century 21, que disponen de una colección de pan de oro que ha tenido referencias nuevas actualmente y que también ofrecen packs de pulseras tanto lisas como trenzadas. Que haya tal variedad de productos solo responde a ese hecho de que la clientela es muy diversa y hay que estar preparado para satisfacer sus necesidades y sus deseos, con independencia de la naturaleza que sean.
Una demanda que va a seguir al alza
No nos cabe la menor duda de que la demanda de joyería va a seguir al alza de cara a los próximos años. Que sea un sector accesible a todo tipo de personas es algo que juega a su favor y que va a hacer que el público objetivo sea de un volumen mucho más grande del que es hoy en día. Todo el mundo desea conseguir un producto de los que se comercializan aquí por el hecho de que implica algo especial, algo que más allá del valor económico que tiene, también dispone de un valor simbólico. Eso es lo que muchas veces le confiere tanto poder a las joyas y lo que, a ojos de cada uno, las convierte en algo especial.
Todo el mundo desea tener algún tipo de joyas en casa para poder disfrutar de ella cuando sea. Siempre es idóneo que las exhibamos en eventos de especial relevancia como lo son las bodas, las comuniones, los bautizos, demás celebraciones familiares… Es diferencial que podamos tener la oportunidad de exhibirlo a no hacerlo. Y es que es una de esas cosas que va a marcar la diferencia entre una persona que es considerada bella desde un primer momento a otra que quizá no nos lo pueda parecer, o no al menos según nos la encontramos. La verdad es que nadie duda del poder que tienen las joyas para eso. Es mucho y cada vez lo vamos a valorar más.
Por cierto: ¡no estamos hablando de algo que solo sea destinado a mujeres! Hay un montón de hombres a los que les gustan los complementos y que los suelen usar de manera habitual. Y es que no cabe la menor duda de que a ellos también les viene de perlas usar este tipo de cosas para potenciar todo lo que guarde relación con su belleza. Les va a venir de perlas para llamar la atención y que más gente se fije en ellos. Aunque tradicionalmente hemos dicho que es a las mujeres a las que esto les viene mejor, este mercado se ha globalizado de un modo bestial en los últimos años y los hombres no han querido quedarse al margen en el uso de complementos. Y ojo: cada vez son más jóvenes quienes se dan cuenta de ello.
Las joyas son un tipo de producto que nunca pasa de moda y que nunca va a hacerlo. Creemos que esta opinión está sobradamente compartida por parte de todos y todas. Y es que las joyas, como ya hemos venido indicando más arriba, constituyen un tipo de producto que tiene un alto valor sentimental para la gente además del valor económico que tenga cada una. Por tanto, no es de extrañar que, con independencia del año en el que nos encontremos, las joyas continúan siendo importantes para aquellas personas que las poseen y para sus respectivas familias, puesto que muchos de estos objetos pasan de generación en generación dentro de un mismo núcleo familiar.