Hablar de Reiki ya no resulta tan extravagante. Hace unos cuantos años, esta práctica resultaba todavía demasiado novedosa como para ser tenida en consideración. En la actualidad, tiene diversas aplicaciones y cuenta con numerosos practicantes que se valen de esta práctica de sanación energética, para mejorar tanto a nivel físico como espiritual. Para aquellos que no saben de que hablamos, diremos que esta práctica, surgió en Japón, de la mano de Mikao Usui y no consiste en un mero juego de manos. Se trata de una manera de conectar con esa energía universal que todos, llevamos dentro.
Imagina que esa energía vital, tu energía vital, es como un rio caudaloso, ese rio que fluye con fuerza, de repente se detiene, porque alguien ha decido poner una presa. Esa es la sensación del cuerpo cuando la energía, se bloquea. Para evitar que nos convirtamos en un estanque, estancado, a consecuencia del estrés y el malestar, existe el Reiki.
Conocer esta disciplina y aprender sobre ella, implica tomar conciencia sobre los beneficios que aporta. Sin importar el nivel de escepticismo, es posible que, descubrir esta técnica centenaria, puede ayudar a alcanzar el bienestar, el equilibrio y ganar en tranquilidad. Además, es un excelente aliado a la hora de perder peso, como veremos más adelante.
Esta práctica de sanación energética, se originó en Japón a principios del siglo pasado. Su creador, el citado Mikao Usui, desarrolló este sistema a consecuencia de su búsqueda personal de técnicas de sanación espiritual. El Reiki se basa en la idea de que tenemos una energía vital que fluye por nosotros y, cuando se altera o bloquea, se produce el desastre, en forma de enfermedades o malestar emocional. El Reiki ha evolucionado de tal manera que integra elementos budistas y de otras tradiciones espirituales.
Las bases del Reiki
A lo largo de los años, esta práctica espiritual, ha ganado adeptos y se ha expandido por todo el mundo, de manera que ha encontrado su lugar en diversos contextos: desde los terapéuticos hasta los complementarios o las prácticas de bienestar. Son muchas las clínicas y hospitales que proporcionan sesiones de Reiki como una parte de la atención al paciente. Como nos explican las profesionales de ML Milena Estética, conocedoras de diversas terapias, entre las que se incluye el Reiki, esta técnica de sanación energética, es de gran utilidad para aplicar diversos tratamientos.
Los principios sobre los que se fundamenta, guían la práctica y filosofía del Reiki. Uno de los más destacados y conocidos es el concepto de energía universal, donde se sostiene el hecho de que todos estamos conectados con una fuente de energía, la cual puede canalizarse para sanar. Quienes practican Reiki, utilizan sus manos para transferir esta energía a los receptores, lo que promueve la sanación física, emocional y espiritual.
Dentro de los principios por los que se rige, encontramos la intención, la atención plena y el respeto por el proceso natural que sigue el cuerpo para sanar. Por ejemplo, alguien que práctica Reiki, puede iniciar la sesión estableciendo claramente su intención de bienestar para el receptor, lo que puede potenciar la efectividad. Además de no tener contraindicaciones, por lo que convierte en una opción accesible para todas las personas, sin importar edad o condición, puesto que se puede utilizar con los tratamientos médicos convencionales sin que se produzca interacción. Estas características, lo convierten en una herramienta de gran valor para encontrar el camino hacia el equilibrio y la paz interior.
Una sesión re Reiki, se realiza siguiendo una serie de pautas. La preparación del entorno es un factor clave para que la sesión, tenga éxito. Conviene crear un espacio tranquilo, libre de distracciones y con temperatura agradable. Una luz suave ayuda a crear una atmósfera relajante. La aromaterapia con aceites esenciales de lavanda o eucalipto, facilita la relajación y la música suave, induce el estado de calma.
Por otro lado, quien práctica la sesión, debe encontrarse en un estado mental adecuado. Se aconseja que realice una meditación leve antes de iniciar la sesión, debe vestir cómodo y con ropa que no limite el movimiento. Evitar perfumes o colonias fuertes que interfieran con la sesión y llevar a cabo una limpieza energética, con un baño de sal o mediante el uso de cristales. De esta manera, se asegura de que su energía se encuentre en equilibrio y lista para transmitirla al paciente.
La sesión suele durar entre sesenta y noventa minutos. Se inicia con una conversación con el paciente, abordando aspectos tales como las expectativas, las áreas de interés o preocupación. Esto ayuda a establecer una conexión y adaptar el enfoque. Posteriormente, el paciente se recuesta, debe estar vestido con ropa cómoda. El contacto puede ser directo o realizarse a unos centímetros del cuerpo, donde el practicante utiliza sus manos para canalizar la energía. Durante la sesión, se pueden experimentar sensaciones de diversa índole como calor, hormigueo o una relajación profunda. Esto quiere decir que la energía fluye como es debido.
Al finalizar la sesión, se mantiene otra breve conversación en la que se comparte la experiencia. Se aconseja que se lleve algunas recomendaciones sobre el proceso de sanación, técnicas de respiración o ejercicios de meditación.
Nada especialmente difícil. Una sesión de Reiki no implica riesgo de ningún tipo, como se puede observar. Tan solo relajación y sanación. En el peor de los casos, simplemente no se siente nada.
Un aliado para adelgazar
Es fácil preguntarse como algo tan sencillo y relajado puede ayudar a la hora de perder peso. Si bien es cierto que directamente no hace el milagro, si ayuda a que cualquier tratamiento o dieta planteado, salga adelante y tenga el éxito esperado. No basta con una sesión de Reiki para perder los kilos de más, pero si se trata de un excelente aliado a lo largo del camino.
Los beneficios que reporta esta práctica, son numerosos. Se trata de algo energético que busca encontrar y mantener el equilibrio entre cuerpo y mente, a través de la imposición de las manos. Son muchos los practicantes y pacientes que reportan los efectos positivos y como estos, van más allá de la relajación. Dentro de sus beneficios, destacan la reducción del dolor crónico, la disminución de la tensión muscular, una mejora en la calidad del sueño y, todo esto, se relaciona con una disminución notable en la disminución de los niveles de estrés. Como sabemos, el estrés es un factor común a muchas afecciones de salud, entre ellas, el sobrepeso.
A nivel mental, ha demostrado su eficacia para disminuir la ansiedad y la depresión. Se debe sin lugar a dudas, al hecho de que su práctica, conlleva y fomenta un estado de calma profunda. Esto permite a las personas enfrentarse a sus emociones con mayor efectividad. Algunos estudios, sugieren que la energía positiva que se transmite durante una sesión, ayuda a liberar los bloqueos emocionales, facilitando un estado de bienestar general.
A quienes buscan una alternativa que complemente los tratamientos médicos, puede ofrecer una forma de potenciar el proceso de curación. En el caso de la obesidad y el exceso de peso, el Reiki mejora el equilibrio y el bienestar. Al encontrarse más equilibrados, los pacientes que tratan de perder peso, adquieren mayor posibilidad de seguir adelante con los planes de pérdida propuestos. Sin olvidar que, seguramente, experimenten menos efectos mentales negativos del sobrepeso, como puede ser la ansiedad o la depresión.
Al reducir el estrés, algo que afecta a gran parte de la población, ayuda a que disminuyan los niveles de cortisol. Esta más que demostrado que unos niveles de cortisol elevados, contribuyen al aumento de peso, por lo que una reducción del estrés, beneficia a aquellos pacientes que quieren perder peso.
Con la mejora del sueño, se gana equilibrio hormonal y el apetito, tiende a ser más normalizado. Esto ayuda a prevenir un aumento de peso y facilita su pérdida.
Sin embargo, el Reiki es más eficaz en combinación con otros tratamientos para bajar de peso. Si se utilizan otros métodos combinados con sesiones de Reiki, incluyendo mejora de hábitos alimentarios, aumento de la actividad física y si es necesario, medicamentos, las posibilidades de perder peso, aumentan y se mantienen en el tiempo. Las sesiones acumulativas, mejoran la eficacia de cada método aplicado, haciendo que uno se vuelva más consciente de sus necesidades nutricionales, se estabilice su apetito y se reduzcan los antojos poco saludables.
Como ya hemos comentando, el Reiki se complementa de forma excelente con la medicina convencional. De hecho, se ha integrado cada vez más como terapia complementaria. Esto es a consecuencia de la capacidad que tiene a la hora de reducir el estrés y la ansiedad, además de aliviar el dolor. Factores que resultan más que beneficiosos para los pacientes que reciben tratamientos convencionales.
Los entornos hospitalarios, disponen de estudios que indican que las sesiones de Reiki, disminuyen las nauseas y mejoran la recuperación tras una operación. Ofrecen sesiones dentro de sus programas de cuidados paliativos, proporcionando alivio emocional y físico a pacientes con enfermedades graves y en estados avanzados. Además de lo ya comentado en las personas que quieren mantener peso.
No reemplaza la atención médica, pero ayuda a que todo fluya y, en lo que a peso respecta… que se pierda.